7 razones poco convencionales para ser Papa

La decisión tener un hijo no es fácil de tomar, tanto si eres mujer como si eres hombre. El futuro hijo merece ser fruto del amor dentro de la pareja, de una decisión consensuada y madura. Para esto, las bases de una relación siempre se asientan en un proyecto común, valores iguales en la pareja y el deseo común de tener descendencia.

Tener un hijo crea la idea (muchísimas veces falsa) de que se fortalecen las parejas bien avenidas, pero a veces contribuye a desestabilizar las que se creían las más asentadas y afortunadas.

Un tremendo error es creer que si las cosas entre la pareja no están muy bien, la idea de tener un hijo las va a recomponer. Esto no es una creencia, es el simple hecho de no tener ganas de trabajar de verdad en la relación y pretender que algo externo va a solucionar los profundos problemas existentes. Aunque es posible que de forma superficial y de cara a la galería el hecho de haber tenido descendencia a alguna pareja le haya dado resultado. Otro error muy común es tener un hijo por querer complacer a la pareja o lo que todavía es mucho peor, pretender atar a la pareja con un hijo. Los bebés son seres humanos, que con el paso de los meses en su crecimiento, vas descubriendo que tienen sentimientos y personalidad propia.

 

¿Pero qué significa para un hombre ser papá? 

Lo primero que se nos viene a la cabeza a los hombres cuando nos hablan de niños es la perdida literal de libertad. Adiós a las tardes con amigos y cervezas. Adiós a las escapadas románticas con la pareja un fin de semana. Adiós a levantarte a las 12 un domingo de lluvia. Además de la carga y los esfuerzos que supone la crianza de un bebe.

Después de leer libros, artículos y demás contenido sobre la importancia que supone a un hombre ser padre, he descubierto que lo que muchos psicólogos olvidan mencionar, es el estrés que nos genera la idea de tener que ser ¨proveedores¨ de por vida. Cuando eres soltero o vives en pareja o incluso casado, puedes permitirme el lujo de jugar con la mente y soñar a que dejas tu trabajo, que te haces emprendedor, que le contestas a tu jefe sin miedo a las reprimendas o que eso suponga el mismo despido. La presión social y familiar te lleva a la visión de un estancamiento laboral/profesional.

Combatir esta presión no es fácil. Recuerdo una visita a casa de mi suegra en la que en una conversación banal alegaba que tenía una carga de trabajo superior a la normal y que por eso andaba más ocupado de lo habitual, a lo que mi suegra me dice: Pues es normal ¿no? Ahora tienes un niño y tienes que trabajar más. Tranquilos, se cómo aplicar mis ¨artes marciales¨ incluso con mi suegra.

Todo esto es porque desde la antigüedad, en la época de las cavernas, los hombres siempre se han comportado como ¨proveedores¨  y eso ha quedado anclado en nuestro cerebro primitivo. Para nosotros sigue suponiendo un estrés tener que alimentar y cuidar a un bebe de forma perpetua. ¿ Y si no encontramos más ¨mamuts¨ para poder cazar? Debido a nuestra programación natural, existe en nosotros el deseo de dejar embarazada a una mujer. En efecto, los hombres podemos experimentar el impulso de fecundar a nuestra mujer amada, sin que ello signifique que hayamos pensado seriamente en la posibilidad de ser padres. En muchos de estos  casos el nacimiento del hijo puede generar un gran desconcierto.

La verdad es que un hombre al querer ser padre, da un paso definitivo hacia delante en su vida, ya sea en cierta medida para parecerse a su propio padre o a la persona con la que identifico esta figura y se puede decir que, en cierto sentido, decide “dejar de ser un hijo”, para convertirse en un padre.

Durante toda mi vida me he encontrado amigos que ante la pregunta de tener o no tener un hijo han acudido a excusas del tipo; La superpoblación, las guerras continuas, el fin del petróleo, el aumento del paro, los Masones, los Illuminati, los reptilianos y demás clanes o clubes que nos quieren destruir. Y bajo este pretexto, para que traer un niño a este tipo de mundo. La verdad es más compleja y profunda. La verdad es que los hombre nos cagamos de miedo ante la idea de tener un hijo. Somos capaces de dirigir grandes corporaciones, de pelear y librar miles de batallas con países vecinos o lejanos, pero somos incapaces de aceptar nuestro miedo a cuidar a un recién nacido de nuestra propia sangre.

Estas son ¨siete¨ razones poco convencionales que quizá no encuentras en los libros serios de pediatría, pero que a mí me parecen muy acertados para el enfoque de un nuevo papá.

  1. Experiencia única en la vida. Saltar en paracaídas, visitar países exóticos, conducir en moto o conseguir el mejor trabajo del mundo en la compañía más exitosa que pueda existir, no se puede comparar a las sensaciones y experiencias que te genera la posibilidad de tener un hijo. Un hijo te aporta todas estas sensaciones multiplicadas por 100.
  2. El valor de las cosas pequeñas. Siempre solemos fijarnos en el tipo de coche que tiene nuestro vecino, nuestro compañero de trabajo o nuestro primo, y nunca le damos importancia a las cosas que realmente importan hasta que aparece un hijo en tu vida. Es entonces cuando una sonrisa de tu bebe te puede hacer olvidar el estrés vivido en la oficina. O cuando un simple abrazo por parte de un pequeño por el hecho de volver a casa, vale mucho más que todas las tardes de salidas y cervezas con los amigotes durante un mes entero. En esos momentos es cuando aprendes a valorar las cosas insignificantes. Cuando el niño aprende a andar, a montar en bici, a nadar, a  hablar y a decirte que te quiere. Lo más paradójico es que para nosotros, este tipo de cosas por parte de nuestro hijo son básicas y no tienen gran importancia. Pero para el niño, no existe nada más. Él no tiene compañeros de trabajo con los que discutir sobre el último partido de futbol. Él no tiene amigos con los que salir de vez en cuando y bromear sobre la situación política. Él no tiene un abono en el gimnasio. Él te tiene a ti. Y tú eres lo más importante para El.
  3. Madurar. Un hijo te hace ver las cosas desde otro prisma. Antes de que el niño llegara, fumar en el salón de casa era habitual, ahora buscando que no se le acerque ni un poco el olor a tabaco lo haces en el balcón y le adviertes a las visitas que lo mejor para fumar es la cocina con las ventanas abiertas. Empiezas a fijarte en los productos que compras, la caducidad, el contenido de los ingredientes y en si está o no recomendado por el colegio oficial de pediatría a nivel estatal y mundial. Con un bebe en casa todo se ve de diferente forma. Y lo más curioso no es que sea por obligación, es que maduras y evolucionas por convicción propia.
  4. Ser papa es COOL. Aparte de la moda, la proeza de convertirte en padre está visto de forma interesante en la escala social. Es como si entraras en un club selecto donde los demás miembros te aceptan y entienden en situaciones que en caso de no ser padre no serían permitidas. Como llegar manchado del vomito de tu bebe. Tener el coche desordenado y lleno de pegatinas en las ventanillas. Además, la excusa de la paternidad puede ausentarte de reuniones de trabajo o amigos (y ser perdonado) sin tener que dar explicaciones o excusas interminables.
  5. Los niños son divertidos. Pues claro que son divertidos. Ellos buscan cualquier momento para jugar y reírse. Ellos tienen una bendición y es que pocas veces se pueden tomar las cosas en serio y con gravedad. En cualquier momento dicen algo absurdo y sin sentido que seguro logran sacarte una sonrisa aunque sea el peor día de tu vida.
  6. Vas a convertirte en un Superhéroe. Para tu hijo y la sociedad entera. No hay nada más tierno y que a la vez despierte un sentimiento de valentía que ver a un bebe en brazos de su papa. Para tu hijo no hay nadie más guapo, fuerte y seguro de sí mismo que su propio papa. Y para el resto de personas eres un modelo digno de admiración.
  7. Te ganaras el respeto de la sociedad. El hecho de ser papa, te da el derecho de; más días u horas libres, más vacaciones, más salario, menos impuestos, más servicios sociales y un largo sin fin de interesantes beneficios que no serían aceptados en caso de ser soltero. El tener un hijo es un ¨visado¨ interesante al país del respeto. Si tienes 30 años y tienes tu primer hijo, eres un señor que está formando su familia. Si tienes 55 años y no has tenido ningún hijo todavía, seguro has sido y eres un viva la vida. 🙂

¿Y a ti, que más razones se te ocurren para ser papa? Gracias por compartir tus opiniones.

Foto: David y Brais Santos

 

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